Safeeling en una situación inesperada

La semana que viene voy a acudir a la Conferencia sobre Seguridad en la Industria de Procesos (CSI-P), en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.

Esta conferencia nació en el año 2016 desde el ámbito académico, pero está fundamentalmente orientada al sector empresarial. La seguridad en la industria de procesos con el paso de los años ha ido cobrando cada vez más importancia y es y será un tema muy relevante en cualquier tipo de industria y más aún en la industria de procesos por sus características específicas.

Este año tengo la oportunidad de participar como moderador en una mesa redonda sobre cómo afectará a la seguridad la industria 4.0. Además, desde Martin Brainon, hablaremos de Safeeling®, nuestro programa exclusivo de liderazgo para la seguridad.

Pero hoy quiero hablarte de una situación en la que tener todas las herramientas que proporciona ser un líder Safeeling me ayudó.

Era un día soleado y me encontraba en la playa, junto a mis padres. Como mi madre quería bañarse, decidí acompañarla, pues el mar estaba un poco revuelto. Antes de entrar valoré la situación. Estábamos felices de compartir ese momento juntos. Respecto al contexto, había olas cada dos minutos, hacía buena temperatura y físicamente, tanto mi madre como yo, nos encontrábamos bien. Valore situaciones inesperadas que nos pudieran suceder. Identifiqué los riesgos. Por último, gestione todos estos aspectos de forma integral.

Cuando pensaba que todo iba bien y que el baño sería tranquilo, la resaca marina nos llevo mar adentro. La resaca nos arrastró hasta un lugar donde ni mi madre ni yo hacíamos pie, por lo que intentamos nadar hacia la orilla para estar en una zona segura.

En ese momento la corriente era fuerte y por mucho que lo intentábamos no podíamos avanzar. Había que tomar una decisión sobre qué hacer, en primer lugar, intentamos movernos hacía un lado, pero no avanzábamos.

Pude observar como mi madre empezaba a agobiarse, así que me acerque a ella, para intentar que se tranquilizase, y ella me pidió que le diera la mano. Cuando ya tenía mi mano su tensión corporal disminuyó y yo ya pude valorar los siguientes pasos.

Me di cuenta de que no podíamos salir de allí solos, por lo que grité para que avisaran a los socorristas para que nos ayudaran. Su reacción fue rapidísima y en, menos de un par de minutos, ya había un socorrista allí con nosotros, le dio a mi madre el brazo de rescate, donde ella podía apoyarse y no tener miedo a ahogarse. Ese mismo socorrista, mientras llegaba un compañero a ayudarle, me preguntó si me encontraba bien y me indicó que si podía salir yo solo que lo hiciera.

Comencé a nadar y, no sin esfuerzo, pude llegar a la orilla. Mientras yo salía, miraba para ver la situación de mi madre. Rápidamente llegó un segundo socorrista y, posteriormente, una lancha, con dos personas, de la que bajo un tercer socorrista.

Con sus elementos de rescate, formaron una estructura alrededor de mi madre para poder sacarla del agua mejor. Con las indicaciones del compañero que había quedado en la lancha, y con una gran capacidad técnica y física consiguieron sacar a mi madre sin ningún incidente.

Mantener la calma durante toda la situación y poder evaluar las diferentes opciones teniendo en cuenta mis emociones y las de mi madre y el contexto, me permitió gestionar la situación inesperada y los riesgos que en ella aparecieron.

Sin duda conocer y haber entrenado todas las características de las distintas esferas de Safeeling me permitió superar una situación nueva para mí.

Si quieres saber más sobre nuestro programa Safeeling, acompáñame el próximo 30 de octubre en CSIP inscribiéndote, de forma gratuita en http://csip19.com/inscripcion.

R.A.

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