La observación de comportamientos como competencia necesaria en seguridad

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«La observación de comportamientos en seguridad»

Cada vez que acudo a un foro especializado en seguridad industrial, salgo con la cabeza atorada de información sobre procesos de seguridad, sistemas de seguridad y normativa a cumplir.

Las organizaciones, parecen seguir un proceso natural en lo que a seguridad se refiere, donde comienzan poniendo sus esfuerzos primeramente en seguir la normativa. Cuando este hito está cumplido, se centran en los procesos y los sistemas, y una vez conseguido esto, dejan para lo último lo más complicado, pero también lo que más repercute en la seguridad; me refiero a la cultura organizativa y las personas que la componen.

Uno de los elementos que hace que trabajar en esta área se aplace, es justamente el ¿Cómo lo hago? ¿En qué me fijo y cómo lo mido? Estos aspectos preocupan a las organizaciones, y les generan una situación de falta de claridad que repercute en volver a poner el foco en aquello que a simple vista es fácil de analizar.

La observación, si, la observación, es un proceso clave y fundamental que te permitirá poder avanzar en lo relacionado con la cultura organizativa y las personas que la componen.

Observar, al igual que otras muchas habilidades intrínsecas a ser humano, parece algo adquirido de forma natural y que ponemos en práctica continuamente pero demasiado a menudo de forma inconsciente. Somos seres observadores y observamos lo que nos rodea y a nosotros mismos. La clave del uso de esta habilidad para mejorar la seguridad y también la calidad en una organización, reside, simplificando mucho el proceso, en dos factores clave.

El primero es profesionalizar e integrar el proceso de observación de comportamientos con un objetivo, ¿Cuál es la metodología para observar? ¿Con qué fin quiero observar? Al igual que ocurre con nuestra capacidad de hablar, no por el hecho de que en general todo humano puede hablar, es sinónimo de que lo hace correctamente y con un fin específico. Ese fin, determinará qué voy a observar, y el método que apliques, la calidad de la propia observación. En definitiva, la información obtenida a través de esta práctica, te ofrecerá a oportunidad de conocer la realidad de la organización y cómo adaptarla a las necesidades del momento.

El segundo, está relacionado con ¿qué puedo observar? Normalmente, nos entrenan para poner el foco de atención en los resultados que se obtienen, cuando en realidad, sobre lo que hay que incidir para cambiar un resultado, es en el comportamiento. Justamente en esto, en el comportamiento, es en lo que se debe centrar el proceso de observación, partiendo de que un comportamiento es toda aquella acción observable por los sentidos, o dicho de otro modo, lo que puedes ver, oír u oler. Si centras tu observación en comportamientos, evitarás caer en el error de basar tu análisis en la interpretación de cómo una persona ha llegado a obtener un resultado concreto o en aquello que bajo tu propio prisma crees que ha pensado o estará pensando.

Aún no se ha inventado la máquina que lea las mentes, aunque al paso que vamos no creo que tarden mucho, pero por ahora, lo más riguroso para indagar en el mundo de la cultura organizativa y las personas es centrar el esfuerzo en la observación de comportamientos.

NA

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