La nueva normalidad

Esta semana se abandona, en toda España, el estado de alarma que comenzó el pasado 15 de marzo, y comienza lo que se ha denominado como “nueva normalidad”. Aunque estos dos términos parece que son contradictorios reflejan perfectamente lo que va a suceder en el entorno que ahora vamos a tener.

La nueva normalidad va a estar marcada por el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el aforo reducido en locales cerrados, la limpieza de manos,… Muchas de estas características no eran relevantes a principios de este año, pero ahora van a determinar nuestro trabajo y nuestra vida personal.

Para mí, un problema grande que puede pasar es la relajación de las medidas que cada uno tiene que aplicar. Esto se va a deber a como cada uno percibamos el riesgo y realicemos el proceso de toma de decisiones y de la autonomía responsable. El uso de mascarillas me recuerda mucho al uso de los cascos de seguridad y los protectores auditivos.

Con respecto a la protección auditiva veo similitudes con la no visibilidad del riesgo. El tamaño de los virus hace imposible su visualización sin medios especiales por lo que se puede pensar que no está y no es necesario protegerse. Además, no todo el mundo ha sufrido los mismos efectos, lo que hace que el nivel de percepción del riesgo baje.

El uso de los cascos de seguridad hace 20 años no es el mismo que ahora. Antes había ciertos momentos en los que nadie se ponía el casco, solo cuando alguien te vigilaba. Se veía el casco más como un impedimento y una molestia, qué como un equipo de protección. ¿Esto te recuerda a ciertos argumentos con respecto a las mascarillas? Porque a mí, sí.

La clave para gestionar el nuevo entorno, como te he dicho antes, va a estar centrada en cómo sea tu percepción del riesgo, tu proceso de toma de decisiones y tu autonomía responsable.

  • Percepción del riesgo. Tu valoración personal del nivel de riesgo de este nuevo entorno va a determinar cómo interaccionas con él, a qué le das importancia y cuál va a ser tu forma de comportarte.
  • Toma de decisiones. Este elemento clave está estrechamente relacionado con el anterior, afectando en los mismos aspectos, pero teniendo en cuenta más factores, que la percepción del riesgo no evalúa.
  • Autonomía responsable. Lo que se está llamando responsabilidad personal en todos los medios de comunicación. La gestión correcta del entorno y los no brotes van a depender del comportamiento y compromiso con la que cada uno llevemos a cabo las medidas de protección.

Si quieres indagar más acerca de la percepción del riesgo y de la toma de decisiones no te pierdas el curso único que hemos desarrollado para conocer estos dos conceptos y su importancia para la seguridad.

R.A.

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