La Navidad y la toma de decisiones

Se está acabando este año 2020 y se acercan las múltiples celebraciones que ello conlleva. En pocos días mucha gente estará comiendo y bebiendo más de lo aconsejable. Pero, ¿cómo identifica el cerebro estás situaciones? ¿Cómo se toman las decisiones para elegir donde celebrar cada festividad?

Nuestro cerebro tiene una cosa maravillosa, realmente son muchas más pero hoy me centrare en esta. El ser humano es capaz de tomar decisiones siguiendo un proceso, del cual todo o casi todo es siempre inconsciente, para dar las ordenes al cuerpo para hacer un determinado comportamiento.

Este proceso de toma de decisiones se ve muy influenciado por el contexto, no es lo mismo tomar decisiones empresariales en un contexto de bonanza y expansión, que en el caso contrario. Pero no solamente te pasa en el entorno laboral, también en tu entorno personal.

Ante cualquier decisión el cerebro identifica los riesgos. En este punto me parece interesante recordarte que el cerebro solamente busca la supervivencia y hará todo lo posible para que sigamos vivos. El cerebro, ante estos riesgos que pueden afectar a tu bienestar, es capaz de identificarlos siempre que le llamen la atención y tenga un estado emocional de calma.

Hay mil ejemplos de riesgos no percibidos ya que no llaman la atención o se desconocen, pero la forma más simple de verla son los niños, si no les identificamos ciertos riesgos (no meter los dedos en el enchufe) no sabrán que es algo negativo hasta que tenga la experiencia.

Por otro lado, si el estado emocional no es de calma, tu atención se irá a los motivos que genera ese desequilibrio. Por ejemplo, muchos accidentes de coche suceden en momentos de estrés.

El cerebro no clasifica por la naturaleza del riesgo (físico, psicológico, económico…), eso no le influye. Los clasifica por las posibles consecuencias no deseadas. Como te he mencionado antes, el cerebro busca nuestra supervivencia, por lo que siempre valora en términos de perder en vez de en términos de ganar.

Y, te preguntarás, ¿qué tiene que ver todo esto con la Navidad? El cerebro cuando decide, dónde o con quién ir a cenar, qué comer o beber o cuándo dejarlo, toma decisiones en función de los riesgos del comportamiento. Si nunca me he sentido mal por pegarme un atracón en nochebuena y no poder comer hasta dos días después, lo seguiré haciendo. Pero, si la última cena de empresa me pasé un poco con las copas e hice algo que no debía, mi cerebro va a “luchar” para evitar ese comportamiento que tendrá consecuencias negativas para mí.

Aprovecho la oportunidad para desearte unas felices fiestas y un año nuevo lleno de éxitos y alegrías.

R.A.

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