Escalada con Emoción

Llevo toda mi vida practicando la escalada, me resulta un deporte puro, realista y ante todo emocionante, ya que durante la práctica percibes según qué día, una variedad de emociones que en ocasiones nos cuesta asimilar. Desde el momento que abres los ojos y sabes que te vas a trepar, empiezas a tener ese subidón de emociones dependiendo de cómo te despiertes o según te acuestes.

Escalda con emocionesLo que me resulta más bonito de todo esto, es cómo asimilas cada una de esas emociones tanto las que te hacen venirte arriba, como las que te dejan bloqueado. Por ejemplo, cuando comienzo una ruta nueva y no la conozco, siempre voy con la incertidumbre de qué me puedo encontrar. Pero además, como suele ocurrir, me pregunto si en los momentos más duros de la vía me puede empezar a dar la famosa “motoreta”, perdiendo el control sobre mi cuerpo y bloqueándome por el miedo. Es una sensación que vives en un momento delicado en el que tienes que decidir en poco tiempo muchas cosas.

Es un momento de estrés, en el que el cuerpo te responde de una manera pero la cabeza de otra. Y esto es básicamente por el miedo, el miedo a progresar, el miedo a que tu cuerpo no responda porque estás cansado o el miedo a que no tienes claro el siguiente movimiento o simplemente no sabes si podrás enfrentarte a lo que tienes delante. En definitiva, miedo a no saber lo que te espera.

En ese momento es como cuando arrancan los motores del gran premio de moto GP y te das cuenta de la situación en la que te has metido, que se te escapa de las manos, pero sabes que tienes que tomar una decisión en poco tiempo porque si no tendrás una caída. Y de repente, te empiezan a sudar las manos, no ves claro el movimiento, el agarre de la mano no lo ves bueno, te preguntas, ¿qué hago aquí?, ¿seré capaz de salir de esta? y en ese momento más delicado te encuentras ante la necesidad de gestionar en una situación inesperada. Te entra un tembleque en la pierna que no puedes controlar y no sabes porque te está ocurriendo, pero sabes que tienes que hacer algo, y finalmente sólo ves dos opciones o forzar el error o superar el miedo a intentarlo.

Y ese es el punto más emocionante de la vía, porque es el que vas a recordar siempre, o por el error que tuviste de un mal movimiento o por la valentía de enfrentarte a él y poder superarlo. Al fin y al cabo, esos son los momentos emocionantes de la vida, los que recuerdas como errores que has usado para aprender o a los que te enfrentaste y conseguiste salir victorioso. Vivo en una ruta escalada permanente, donde me enfrento a retos todos los días y mis decisiones determinan donde colocaré mi siguiente pie o mano, así que te animo a seguir escalando en tu propia vía/vida.

 

M.B.

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