El Director Ejecutivo de nuestro cerebro

Habrás oído hablar mucho últimamente sobre la aplicación de la neurociencia al mundo de la empresa y bueno, a mil campos más, porque como bien sabes, a los humanos nos encantan las modas, porque sólo tenemos que seguirlas y con eso ya no nos tenemos que molestar en pensar.

El caso es que, el tema de la neurociencia, está de moda y ahora parece que todo tiene un matiz neurocientífico. Bien, desde mi humilde visión, puesto que yo no soy neurólogo, quiero compartir contigo la parte que me parece más alucinante de nuestro cerebro, la parte más específicamente humana, los lóbulos frontales.

Nuestro cerebro funciona igual que una gran corporación empresarial, donde cada región cumple una serie de funciones definidas, como pasa con los departamentos o unidades de negocio. Al igual que ocurre en una empresa, el CEO, no tiene una función única y concreta y los lóbulos frontales se encuentran en la misma situación, bueno para ser más concretos, el CEO de nuestro cerebro sería la corteza prefrontal y ésta, cumple un papel fundamental en la ejecución de las tareas del resto del cerebro, es nuestro director de orquesta.

Dentro de las múltiples actividades que realizan, una de las que más me gusta, es la de establecer fines y objetivos y después desarrollar el plan de acción necesario para alcanzarlos. Pero no contentos con eso, nuestros lóbulos frontales, seleccionan las habilidades cognitivas necesarias para implementar los planes, coordinan dichas habilidades y las aplican en el orden correcto y ¡todo ello en los que chascas los dedos!

No sé a ti, pero a mí esto me parece impresionante, es como tener un consultor, un coach y un analista alojados en nuestro cerebro y ¡gratDirector de Orquestais! Y lo mejor es que, una vez hecho todo esto, son capaces de evaluar el éxito o el fracaso de nuestras acciones en relación a nuestras intenciones.

Así que ya sabes, a partir de ahora, cuando estés visualizando un objetivo, traces un plan de acción, lo realices y evalúes el resultado, pon tu mano en la frente, y casi podrás tocar cómo tus lóbulos frontales lo hacen por ti.

Haz algo tú por ellos, y date un buen masaje craneal de vez en cuando.

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