Déjà Vu, ¿magia o ciencia?

Mientras mantenía esa conversación tan interesante compartiendo aquel café, sentí, que esa manera de mirarme, ese gesto, ese lugar, esto ya lo había vivido… ¿Quién no ha sentido algo así a lo largo de su vida? Pues sí, has vivido un Déjà Vu.

Durante años se ha tenido una concepción romántica, incluso mágica, sobre ese fenómeno. Creer que tenemos la capacidad de viajar en el tiempo y volver a vivir experiencias ya vividas de una manera casi mágica, es como tener la capacidad de predecir el futuro. Pero en ocasiones, la neurociencia, tira abajo algunas de estas genialidades de la vida y solo nos queda la pura explicación científica, un Déjà Vu no es más que un problema técnico del cerebro, una anomalía de la memoria.

Pero ¿cómo puede ser esto posible? Teniendo en cuenta la alta complejidad de los procesos de las diferentes memorias, es casi un milagro que no se den más problemas similares a éste. Cuando vivimos una experiencia, se van sucediendo una serie de hechos que, según la utilidad e impacto, se van almacenando en la memoria a corto o largo plazo (tanto implícita como explícita). Un fallo técnico, hace que exista un solapamiento temporal entre los sistemas neurológicos responsables de ambas memorias.

Aunque es un fenómeno ya muy estudiado, no existe aún una explicación unánime sobre el mismo, pero parece, que el hecho de que la mente inconsciente perciba el entorno más rápido que la mente consciente, provoca que lo percibido parezca que ya forma parte de nuestra memoria al momento en el que ya somos conscientes del hecho. A nivel neurológico, una posible explicación, es que se dé una pequeña disfunción o interrupción en el lóbulo temporal, pero sigue siendo un pequeño misterio.

Personalmente, una parte de mí sigue prefiriendo pensar que es un posible poder mágico que todos tenemos para ver el futuro.

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