Competitividad evolutiva

Aprovechando el partido del sábado noche, he decidido hablarte de un fenómeno muy extendido en nuestra sociedad, un sentimiento que no solo se observa en el fútbol, y que, como habrás oído, es bueno, o malo dependiendo de varios factores…

La competitividad.

Eso que nos hace mirar más arriba, exigirnos un poco más, luchar por ser mejores que los otros, o que nosotros mismos, y que mal llevada puede ser tan destructiva.

competitividadDejando de lado que vivimos en una sociedad, y que en todos los aspectos de nuestras vidas la simbiosis y el trabajo en equipo son absolutamente necesarios, he de decir que, como en el fútbol, uno tiene que posicionarse sobre sus opiniones y, en mi caso, soy procompetitiva.

Y para fundamentarlo te diré lo siguiente:

Según unos investigadores de la Universidad de Missouri, en los últimos dos millones de años, el cerebro humano ha triplicado su tamaño, y esto es debido a la competitividad.

Citando a David Geary “cuando los humanos tienen que competir para cubrir sus necesidades y por su estatus social, que proporciona un mayor acceso a los recursos existentes, un cerebro más grande supone una ventaja”.

La competitividad social fue la principal causa de la evolución, y llegaron a esta conclusión gracias al estudio de cráneos de entre 2 millones y 10.000 años de antigüedad.

En éste, comprobaron que el tamaño cerebral del individuo, era directamente proporcional a la densidad de población de la zona donde se encontraba.

La densidad demográfica, la escasez de recursos, y la necesidad de estos junto con el deseo de ser reconocido en una sociedad, llevaron a los homínidos a volverse más competitivos con sus compañeros.

Es curioso cómo podemos aplicar esto a nuestra sociedad actual.

Hoy en día, el mundo laboral es el marco más fácil donde observar nuestro aspecto más competitivo de forma muy obvia.

Luchamos constantemente por ser diferentes, por estar más formados, por tener más titulaciones y por sobresalir de entre todos aquéllos con perfiles similares a los nuestros.

Una cosa está clara, ¡seguimos y seguiremos evolucionando!

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