¿Cómo prepararte para lo inesperado?

Hace un par de meses te comentaba las diferentes reacciones de las personas que estaban en un vuelo, cuando uno de los motores fallo.

La semana pasada, más exactamente el sábado, mientras dormía sucedió un evento inesperado en el que mi pareja y yo reaccionamos de forma muy diferente.

Para ponerte en situación te diré que eran las 2 de la madrugada, en un momento en el que todo el mundo debe estar en casa a las 12 de la noche por lo que no había ningún ruido que pudiéramos escuchar, además, vivir en un piso trece (no soy nada supersticioso) nos permite evadirnos de el ruido habitual de la calle.

Ese día nos habíamos acostado, tras haber visitado a mis padres, alrededor de las 11 y media. Pero, a las dos de la mañana de repente notamos que algo nos golpea en la cara.

La reacción de mi pareja fue gritar (el chillido más agudo que he oído en mi vida), incorporarse de forma violenta y abrir mucho los ojos. Una reacción que se podría denominar de alerta para ver que estaba sucediendo y, según me comento, se estaba preparando de modo que pudiera huir.

Mi reacción fue, abrir los ojos, ver que nos había golpeado, retirarlo de la cama y preocuparme por como se encontraba. Una reacción más tranquila para afrontar una situación de riesgo.

Tras el primer momento de incertidumbre ya le comenté que era lo que nos había golpeado, que no pasaba nada, que me enseñase la cabeza por si había sufrido alguna herida, y ambos fuimos al baño.

Tras volver y poder comentarlo con calma, pudimos comprobar que uno de los factores que pudo influir en la reacción, fue el momento del sueño en el que estábamos cada uno. Mi pareja se encontraba en una fase de sueño profundo y yo, en una fase de sueño ligero (esto según las pulseras que usamos para monitorizar la calidad de nuestro sueño).

Mi pareja estuvo más de 20 minutos con un ritmo cardiaco acelerado, fuera de lo habitual en una situación de descanso, y tuvimos que aplicar diferentes técnicas de atención plena hasta llevar, de nuevo al cuerpo, al estado necesario para poder dormir.

Para poder estar preparado de modo que se pueda gestionar una situación inesperada resulta crucial estar entrenado para tomar decisiones en entornos de riesgo. Yo he tenido la suerte de haber realizado un proceso completo ATEMIN, por lo que entrenado las dimensiones que influyen en el proceso de toma de decisiones y soy capaz de gestionar correctamente las situaciones de riesgo.

Ah, se me olvida, lo que se nos cayó encima fue un cuadro, y afortunadamente, la única lesión fue un arañazo en mi frente.

Y tú, ¿qué haces para prepararte para lo inesperado?

R.A.

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