Come un lampo di vita, Alegría

Mañana, día 1 de agosto, es el Día Internacional de la Alegría. En los años 70’, Paul Ekman identificó la alegría como una de las siete emociones básicas que existen de forma innata en todos los seres humanos. La alegría está relacionada con el optimismo, la visión positiva, la motivación, la generación de endorfinas, y es una de las emociones más contagiosas. También se ha relacionado con el aumento de la satisfacción de los empleados, la obtención de los mejores resultados económicos y el éxito empresarial.

Seguramente, por ello, en las últimas décadas, muchas empresas están desarrollando programas para introducir la alegría en sus empleados, como si de una píldora mágica se tratase. Se preparan sesiones de team building, se espera que los empleados vayan al trabajo “motivados” e, incluso, se crean Departamentos de la Felicidad que se encarguen, metafórica o literalmente, de pintar de rosa las paredes de todas las instalaciones.

Según aparece en la Wikipedia, la alegría (del latín alicer o alecris) es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores, palabras, gestos o actos con los que se expresa el júbilo. Es una de las emociones que vive y experimenta el ser humano en la vida.

Es un estado interior, fresco y luminoso, generador de bienestar general, de altos niveles de energía, y de una poderosa disposición. La alegría es un sentimiento o valor, la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.

Conseguir que una organización sea alegre, implica que debe favorecer que se genere el clima apropiado para que todos los empleados se sientan alegres, cada día.

Para el diccionario de la lengua, de la Real Academia Española (RAE), las principales definiciones del término alegría, son:

  1. f. Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.
  2. f. Palabras, gestos o actos con que se expresa el júbilo o alegría.
  3. f. Irresponsabilidad, ligereza.

Cuando era pequeña me decían que era una niña muy alegre porque reía y sonreía mucho y siempre estaba de buen humor. Sin embargo, recuerdo que el día de mi cumpleaños, cuando me dieron mi regalo, mi madre me dijo: “hija, ya tienes doce años, a ver cuándo sientas la cabeza”. Desde entonces, eso que parecía una característica positiva y única en mí, empezó a no serlo tanto. Lo que hasta ese momento me definía con las dos primeras acepciones de alegría, de la RAE, empezó a relacionarme con la tercera.

Y esto mismo ocurre en muchas organizaciones. Cuando se confunde la sonrisa y el buen humor con la irresponsabilidad, se está poniendo el foco en algo que poco tiene que ver con la alegría. Si de verdad quieres que en tu organización haya una cultura en donde se coopere, se participe, haya un buen ambiente de trabajo, que tus colaboradores aporten sus ideas para mejorar y se genere un clima de confianza, tienes que permitir que las personas se sientan alegres, muestren su alegría y la contagien, come un lampo di vita, como decía El Circo del Sol. Claro que, para eso, previamente, debes darte permiso para sentirte alegre y mostrarlo; sólo de ese modo se logrará un cambio real. Lo sé por experiencia ;D

Feliz día de la alegría y feliz verano.

O.P.

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