Apolo 11: De vuelta

Hoy, día 24 de julio hace 50 años se produjo el amerizaje del Apolo 11, pero ¿qué significo este pequeño paso para el hombre; un gran salto para la humanidad? ¿Qué llevo al éxito de la misión?

Para ponerte en situación, el objetivo de la misión espacial tripulada Apolo 11 era lograr que el ser humano caminara, por primera vez, por la superficie de la Luna. La misión se envió al espacio el 16 de julio de 1969, llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente dos astronautas (Amstrong y Aldrin) caminaron sobre la superficie lunar.

A todos nos suena el nombre de Neil Amstrong, ya que fue el primer ser humano que pisó la superficie del satélite terrestre el 21 de julio de 1969. Fue un hito histórico retransmitido a todo el planeta. Pero… la misión no acabó ahí, el regreso a la tierra de los astronautas era imprescindible, su llegada se logró mediante un perfecto amerizaje en aguas del océano pacífico hace hoy 50 años poniendo fin a tal hazaña y concluyendo la misión con los tripulantes sanos y salvos… ¡Todo un éxito!

Todo este despliegue fue llevado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio Americana más conocida como la NASA, organización de sobra conocida, la cual trabaja con unos estándares de calidad y seguridad muy altos.

En el despegue desde Cabo Cañaveral, los espectadores VIP que pudieron observarlo in situ estaban a tres millas y media (5,6 kilómetros) del emplazamiento del despegue. Esta medida no era casual, los técnicos de la NASA habían calculado el radio de alcance de una supuesta explosión por la cantidad de combustible que había en los tanques… y habían calculado que 3 millas era la distancia máxima a la que una eventual explosión podría enviar fragmentos de metralla. Este es sólo un ejemplo de cómo se prioriza la seguridad y la importancia de tener en cuenta todas las variables y posibilidades, pero hubo muchos más ejemplos, el conjunto de actividades llevadas a cabo por la NASA con altos requisitos de seguridad y calidad fueron el pilar que llevo al éxito la misión.

En ese gran paso para la humanidad se logró obtener mayor conocimiento sobre el espacio y nuestro satélite, pero hoy 50 años después la investigación continua, y estamos todavía lejos de alcanzar y comprender el espacio… pero no sólo el espacio, también nuestro cerebro. “Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio” Con esta cita de Santiago Ramón y Cajal, te lanzo la reflexión sobre la cantidad de conocimiento que nos queda por descubrir del espacio, pero ¿y de nuestro cerebro? La neurociencia ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años, disponemos de aparatos de medición de ondas cerebrales, pero, todavía queda mucho por descubrir, al igual que con el espacio. En estos últimos años podemos decir que ya hemos pisado la Luna, pero estoy convencido que lo que queda por descubrir marcará un antes y un después en nuestro futuro, conociendo como funciona nuestro cerebro y pudiendo entrenar a personas para desempeñen su trabajo en las mejores condiciones con un alto grado de calidad y seguridad.

M.G.

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