Cuando minimizar el riesgo no es la única solución

¿Crees que minimizar el riesgo es la única forma de reducir los accidentes e incidentes? ¿Qué otras formas se están demostrando que son más eficaces? ¿Sabes cuántos accidentes laborales hubo el último año?

El índice de accidentes de trabajo de todos los sectores de actividad ha experimentado en la última década una tendencia decreciente y constante, pero a pesar de esa tendencia, en los últimos años se producen más de 400.000 accidentes de trabajo con baja y más de 460 accidentes mortales, de los cuales aproximadamente 70 se producen en el sector industrial, según datos del Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo (OECT).

Minimizar el riesgo

El coste medio que las empresas españolas invierten en prevenir riesgos oscila entre 20-25€ al mes por trabajador, por lo que teniendo en cuenta el número de trabajadores actualmente en España, estaríamos hablando de alrededor de 7 mil millones de euros. Basándonos en cifras que no tienen en cuenta inversiones físicas para la mejora de las instalaciones.

Con estos datos quiero mostrarte porqué la inversión monetaria no es la única forma de aumentar la seguridad laboral. Para poder minimizar los riesgos hay que trabajar en muchos otros factores que repercutirán en el mejor desempeño de los trabajadores y, por lo tanto, en una reducción del número de errores humanos.

Minimizar el riesgo no siempre es razonable, ya que hay un momento en el que el riesgo no se puede reducir más de manera práctica. Este punto es conocido como “ALARP”, de su acrónimo en inglés “as low as reasonably practicable”. Esto está relacionado con que el riesgo 0 solamente es posible cuando no se realiza ninguna actividad.

Cuando ya no tiene sentido minimizar el riesgo es el momento de trabajar en otras áreas, como los factores humanos, el liderazgo para la seguridad o la cultura de seguridad.

En el ámbito de los factores humanos, se puede trabajar para que la persona sea consciente de los riesgos que enfrenta en su día a día, es decir, que identifiquen y evalúen su nivel de percepción del riesgo. La percepción del riesgo es la valoración individual y, por lo tanto subjetiva, que cada persona tenemos sobre el riesgo asociado a una determinada actividad. Cuando la valoración subjetiva es similar a la objetiva se minimiza el error humano.

Cuando queremos trabajar el liderazgo en las observaciones en campo, debemos concienciar a la persona en fomentar comportamientos constructivos, que además se realicen dentro de un entorno de plena confianza. También es importante que los líderes puedan gestionar mejor los aspectos que afectan a su desempeño, por lo que programas de desarrollo de líderes, adaptados a su realidad, como Safeeling®, son ideales para que se mejore la seguridad.

Además, conocer el estado en el que se encuentra la organización en el momento actual, mediante una evaluación de cultura, permite que todos los objetivos de la organización se alineen y así conseguir reconocer la realidad en la que se mueven los trabajadores.

Todos estos aspectos generan organizaciones con mayor resiliencia y donde la gestión de lo inesperado es eficaz y la organización se puede adaptar a los entornos cambiantes en los que se mueven.

Y tú, ¿qué haces para minimizar el riesgo?

R.A.

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